完成6.5角色元数据

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2026-04-30 20:15:33 +08:00
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"Context": "Furina leyó una vez en una biblioteca de Fontaine un libro muy poco conocido cuya protagonista era una sirvienta que trabajaba en una opulenta mansión.\nLa inocente y despreocupada Crabaletta llegó a una mansión en las montañas siguiendo el anuncio de empleo que vio en un periódico. Aunque era un poco torpe, acabó consiguiendo el trabajo y convirtiéndose en la criada.\nEl dueño de la mansión no aparecía mucho por allí y, como quienes se encargaban de cuidarla eran su locuaz esposa y un gentilhombre obsesionado con la etiqueta, la joven Crabaletta tenía una vida tranquila en aquel lugar.\nHacía mucho tiempo que la gente que allí vivía no iba a la ciudad, así que les enseñó a cantar las últimas óperas y a jugar a los juegos de mesa más populares. Además, la relación entre los sirvientes era muy cercana y disfrutaban del tiempo que pasaban juntos.\nSolamente había una regla que no se podía romper: nadie podía acercarse a la gran puerta de madera que había en el tercer sótano de la mansión, pues allí se hallaba encerrado un secreto que solo el dueño conocía.\nCrabaletta sentía curiosidad, pero apreciaba más la buena vida que llevaba allí. El tiempo pasó hasta que, un día, el gentilhombre anunció la visita del dueño, por lo que los sirvientes comenzaron a hacer los preparativos pertinentes.\nEl banquete fue bullicioso como un festival y el jolgorio llegó a todos los rincones de la mansión. Sin embargo, al día siguiente, Crabaletta se percató de que el dueño estaba tardando en despertarse y decidió ir a ver qué ocurría. Entonces, se encontró con el cuerpo frío y sin vida del dueño de la mansión.\nLa Guardia pensaba que el culpable era uno de los sirvientes, pero la joven criada, angustiada como estaba, consideró que la muerte del dueño podía estar relacionada con el secreto que guardaba en la mansión. Así pues, decidió abrir la gran puerta prohibida.\nPara su sorpresa, se encontró con el salón principal de la mansión, en cuyo centro había unas escaleras en las que se encontraba una persona de cara muy conocida: la esposa del dueño, quien le hizo una pregunta extrañamente familiar:\n“Crabaletta, ¿cierto? ¿Vienes por el anuncio de empleo?”.\nFurina estaba en shock. Esa trama resonaba mucho con algunas de sus experiencias pasadas.\nEnvidiaba la feliz vida que tenían la criada y los sirvientes, y admiraba la valentía de la primera por enfrentarse a aquel secreto con el fin de proteger la vida que llevaba.\nUn día, Furina soñó con una mansión muy similar a la de la historia. Se había convertido en Crabaletta. Corrió hasta la puerta secreta quedándose sin aliento, respiró profundamente y la abrió.\nDe la puerta salió una violenta corriente de agua marina que en un instante inundó la mansión entera y disolvió por completo a la Guardia, a la esposa, al gentilhombre e incluso a ella misma.\nFurina se despertó de golpe y no se tranquilizó hasta que miró a su alrededor. Una vez en calma, no pudo evitar recordar el final de la historia:\nSirviéndose del bucle temporal que se desencadenó tras abrir la puerta, Crabaletta resolvió el misterio de la muerte del dueño de la mansión y liberó a sus residentes de la maldición que los afligía.\n“Gracias, Crabaletta”, agradeció Furina a la criada por su valentía y tenacidad, y por haber dado un buen final a la historia.\nY así, algunos de los personajes de dicha historia nacieron de la imaginación de Furina adoptando formas adorables y acompañándola en su vida."
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"Title": "Visión",
"Context": "“Si te conviertes en humana, no podrás revelarle tu secreto a nadie. Sufrirás y estarás sola... ¿Es eso lo que quieres?”.\nPor azares del destino, el musical «La pequeña Oceánida», hace tiempo olvidado, por fin pudo representarse en el escenario y tuvo un gran éxito en la Ópera de la Epíclesis.\nRemplazando a la actriz real, Furina interpretó el papel de la protagonista Clío, quien se sacrificó con el fin de buscar el agua de la que tanto dependían los humanos para sobrevivir, y se sirvió de su propia voluntad para guiar a las aguas en su camino de regreso.\nSegún el guion de la obra, una Visión le cae a Clío desde el cielo justo antes de desaparecer, pero ella no la toma y la deja caer al fondo del mar.\nLo impresionante fue que, cuando Furina actuó en esta obra, también apareció una Visión para ella.\nLas Visiones suelen aparecer para corresponder a los deseos y ambiciones humanos más ardientes, pero la de Furina parecía más un premio por todo lo que había hecho en el pasado.\nEn la luz que se reflejaba en esa Visión, vio como su corazón volvía a sentirse pleno gracias a aquella actuación.\nAunque actuar le había causado mucho sufrimiento y, de hecho, no quería volver a pisar un escenario, ella era la que mejor podía entender el brillo y la magnificencia, así como la orientación y el apoyo que dicho escenario puede brindar a quienes persiguen sus sueños.\nEn cuanto a qué debía hacer ahora, una pregunta que se había hecho durante mucho tiempo, como las cosas se habían calmado, por fin sabía la respuesta: admiraría el mundo y crearía las mejores actuaciones posibles, pero sin pisar el escenario.\nSin embargo, no pensaba restringirse a los musicales, sino que mientras algo tuviese que ver con el mundo del espectáculo, estaría encantada de participar desde los bastidores.\nCabe mencionar que, aunque Furina dijo muchas cosas bonitas y parecía muy tranquila tras haber obtenido su Visión después de la actuación en «La pequeña Oceánida», en cuanto se separó de la compañía de teatro fue ansiosa a vengarse de una leyenda local a la que había hecho enfadar hace tiempo... lo cual acabó bastante mal para ella.\nDesanimada e insatisfecha, por la noche estuvo investigando la Visión en su habitación, pero solo consiguió inundar todo el edificio en el que vivía.\nCuando por fin había terminado de recogerlo todo junto a los miembros del salón, el administrador del edificio le dio un ultimátum:\n“Me da igual que sean gentilhombres o damas, ¡en este edificio no se admiten mascotas!”."
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"Context": ""
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